
Uno de los grandes conflictos con los que nos encontramos los que jugamos este juego de la sostenibilidad es nuestra gran falla a la hora de la competición por la Flor más Bella del Ejido: sueles encontrarte con lindas chicas, preciosuras de todas las edades, pero que con frecuencia son también las más buscadas por los feos, fuertes, y con harto billete.
Y entonces el problema es que en efecto, verbo mata carita, pero al final, billete siempre pega duro a verbo a menos que éste último tenga una formulita. Y entonces me vino a la mente lo siguiente: así como cuando era niño fresa entregaba rosas a las niñas lindas, hoy podría aplicar otra técnica de rollo, que, ya con mis tres canas en la temple derecha (¿ y por qué carazos no está en la izquierda!!?), habrá alguna que se lo crea… lo comparto para los pobres existencialistas como yo: