
El Andaryego anda un poco perdido. Últimamente, la actividad mental se ha ido toda hacia el ecoturismo. Sí, es un poco lógico, pero desafortunadamente, me ha obligado a hacer de un lado el lindo ejercicio de ensoñación literaria. Hace mucho que no escribo un cuento, que no hago una fotografía que me guste, que no le dedico un poco a la esencia del viaje: las personas, el color, la historia, la vida.
Tesis, chambitas, proyectos, chambotas...
Está bien todo eso, pero ... ¿y el alma? ¿Con qué se llena?