[Reseñas] Narrativa completa, de Juan José Arreola


El Andaryego anda un poco perdido. Últimamente, la actividad mental se ha ido toda hacia el ecoturismo. Sí, es un poco lógico, pero desafortunadamente, me ha obligado a hacer de un lado el lindo ejercicio de ensoñación literaria. Hace mucho que no escribo un cuento, que no hago una fotografía que me guste, que no le dedico un poco a la esencia del viaje: las personas, el color, la historia, la vida.

Tesis, chambitas, proyectos, chambotas...

Está bien todo eso, pero ... ¿y el alma? ¿Con qué se llena? 



Así que hoy, a las 11 PM me doy al menos un poco de tiempo para subir algunas frases interesantes que me encontré, y comentarios que tengo sobre el libro "Narrativa completa" de Juan José Arreola.

Para comenzar, decir que este mexicano contemporáneo nunca me había parecido bueno. Tengo vagos recuerdos de niñez de haberlo visto en televisión (cuando me escapaba a casa de los abuelos o de los primos, porque en casa no existía), en el horario nocturno, charlando con otro tipo y diciendo cosas incomprensibles.

Luego me encontré, en la época en que di clases de francés, español y lo que pude, para poder sobrevivir en Monterrey, un cuento llamado "El guarda agujas". Ahí me di cuenta de que el hombre escribía cosas interesantes (el relato forma parte de aquella ficción latinoamericana y cubre la historia de un tipo que se pone a dialogar durante horas con un cuidador de vías, en una estación a la que nunca llega el tren, y en un país en el que en ocasiones hay que desmontar y volver a armar el tren para cruzar un río, pues el puente no existe). Conocer a Arreola también me dio espacio para reflexionar que nunca había dado el tiempo suficiente a los escritores mexicanos.

Los años se fueron y es así que en el mes de septiembre ("setiembre", se dice en Perú -y acá comienzan a entrarme dudas existenciales sobre cuál de las dos ortografías debería utilizar) de este año, me obsequiaron un libro gordo de unas 480 páginas, que contiene una muy buena selección de cuentos, ensayos (uno de los cuales con un título tan sugestivo como "El himen en México"), una novela (genial, La feria), notas, doxografías, bestiarios y no sé cuántas palabras raras.

Ya casi entrando a diciembre, logro, después de haber conocido a un par de personas, y de recibir comentarios de amigos que me preguntan dónde ha quedado la faceta del escritor, poner sobre este cuaderno virtual, unas reflexiones y textos vilmente pirateados de este libro.

Para quien no conoce a Arreola, he de iniciar por decir que era una persona autodidacta que nunca pisó una escuela universitaria, sino que más bien se crió, como muchos de los buenos escritores, en la calle, y en el maravilloso taller del periodismo (del que aún me están cerradas las puertas y mi único intento, frustrado, me hizo aterrizar en el Perú, y no en Argentina).

Arranco con “Homenaje a Otto Weininger” (San Google dice del personaje que era un alemán que además de antisemita era también misógino y parece que estaba medio loco, pero hacía libros que generaban un enorme debate), la divertida historia de un perro que llora su desconsuelo por el abandono que le hiciera una perra: “como buen romántico, la vida se me fue detrás de una perra […] Cuando vienen malintencionados a decirme que […] anda volcando embelesada los tachos de basura, pegándose con perros desproporcionados. Siento entonces la ilusión de una rabia y quiero morder al primero que pase y entregarme a las brigadas sanitarias…”


Paso después a “Navideña”, la historia de la niña que quebraron (como piñata) en plena posada porque “iba con traje de fiesta, en cuerpo de tentación y alma de consentimiento”, y de la que no sabremos lo que le pasará sino hasta los 9 meses pasados, pues le dieron con “el palo, en plena posada. Y hubo cubas libres de por medio”


Continuemos con “Armisticio” (tan corto que lo tengo que copiar entero): “Con fecha de hoy, retiro de tu vida mis tropas de ocupación. Me desentiendo de todos los invasores en cuerpo y alma. Nos veremos las caras en la tierra de nadie. Allí donde un ángel señala desde lejos invitándonos a entrar: Se alquila paraíso en ruinas.”

En “De memoria y olvido”, un texto que hace para introducir un libro, y en que cuenta un poco su biografía jalisciense, termina diciendo que “Sólo me gustaría apuntar que confabulados o no, el autor y sus lectores probables sean la misma cosa. Suma y resta entre recuerdos y olvidos, multiplicados por cada uno.”

“En verdad os digo” es un texto sobresaliente, y en él, cuenta cómo hay un proyecto para enviar los cuerpos al más allá (lo que podría conseguir nuestra salvación eterna), diseñado por un eminente científico que, para demostrarlo, hará pasar un camello por el ojo de una aguja…. Intrigante, ¿no? Más datos en la obra.

No quisiera aburrir al lector con un recuento fraccionado de los textos de Arreola, sino motivarlo a leer lo que pueda de él y comentarle los que me parecieron más atractivos, así que trataré de ir un poco sobre los títulos. No puedo dejar de pensar en “El faro”, una linda historia de amor en el que tres almas conviven en armonía (y lo recuerdo no sin una sonrisa sarcástica), o en “Parábola del trueque”, en el que relata cómo al grito de “¡Cambio esposas viejas por nuevas!”, un hombre hace temporalmente felices a otros y después los devuelve a la realidad. En “Una reputación”, es la historia del caballero cortés la que hace una imagen “chusca” de la gentileza en los autobuses.


Antes de concluir, dos comentarios más: uno, excelente para quienes están en cuestiones de calidad, motivación, gestión, y que podría ser una bella muestra de cómo pedir una reparación y hacer conciencia en un artesano, de nombre “Carta a un zapatero que compuso mal unos zapatos”, y dos, y tal vez a la que deba el mayor elogio, la novela llamada “La feria”, en que cuenta la historia de un pueblo de Jalisco, México.


La feria me parece, sin duda, una novela que retrata con detalle y precisión las relaciones entre los habitantes de una comunidad, su iglesia, los indígenas, los recién llegados, y las diversas actividades del centro poblado: desde sus putas, y los políticos (acaso sean la misma cosa, pero no entremos en detalles, que no es el tema de hoy), hasta los prestamistas y los charlatanes. El todo, con la originalidad de textos separados por pequeños iconos, con la inteligencia de hacernos comprender, por el contexto de la frase, cuándo habla cada personaje, sin darnos su nombre.

Espero que tengas la ocasión de disfrutarlo tanto como yo. Aunque parece en ocasiones misógino, pesado e incluso poco literario, Arreola tiene unas luces de genialidad que nos recuerdan que no hay que estudiar en Harvard para ser valioso.

¡Buen domingo!

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